Cómo cuidar una orquídea en casa

Riego, luz, sustrato y qué hacer cuando se le caen las flores. La guía para que no se te muera la más fácil de todas.

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Cómo cuidar una orquídea en casa

El error número uno es regar de más

La orquídea no vive en tierra sino en corteza, y sus raíces necesitan secarse entre riego y riego. Regar todos los días la mata más rápido que olvidarla una semana.

Una vez por semana suele bastar. Riega hasta que el agua drene por completo por los orificios y nunca dejes la maceta parada sobre un plato con agua.

Las raíces te dicen cuándo tiene sed

Es la ventaja de las macetas transparentes: si las raíces se ven verdes, la planta está hidratada; si se ven plateadas o grisáceas, pide agua. Es un indicador más confiable que cualquier calendario de riego.

Luz abundante, nunca directa

Necesita mucha claridad pero el sol directo le quema las hojas. El lugar ideal es cerca de una ventana con cortina translúcida. Si las hojas se ven de un verde muy oscuro, le falta luz; si aparecen manchas amarillentas o secas, le sobra.

Lejos del aire acondicionado y de la fruta

Las corrientes de aire seco la deshidratan y el etileno que libera la fruta madura acelera la caída de las flores. Dos cambios de ubicación que no cuestan nada y se notan.

Cuando se le caen todas las flores, no la botes

Es el momento en que la mayoría de la gente la descarta, y es justo cuando la planta entra en reposo. Corta la vara seca dos centímetros por encima del último nudo visible, sigue con el riego habitual y en unos meses emitirá una nueva floración.

Abono, con moderación

Un fertilizante específico para orquídeas cada tres o cuatro riegos, siempre en dosis más bajas que las que indica el envase. Con las orquídeas, quedarse corto es mejor que pasarse.